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5 consejos de Jhon Wesley para el canto en la iglesia

1. Canten todos. Procura reunirte con la congregación tan frecuentemente como te sea posible. No permitas que un poco de debilidad o cansancio te lo impida. Si tal cosa es una cruz para ti, tómala, y descubrirás que es una bendición.


2. Canta fuertemente y con vigor. No cantes como si estuvieras medio muerto o medio dormido. Levanta tu voz con fuerza. No tengas más temor de oír tu voz, ni más vergüenza de ser oído ahora, que cuando cantabas los cantos de Satanás.


3. Canta con modestia. No grites, como si quisieras sobresalir o distinguirte del resto de la congregación, para que no destruyas la armonía. Procuren todos unir sus voces a las del resto de la congregación para producir un sonido claro y melodioso.


4. Canta a tiempo. Cualquiera que sea el tiempo en que se cante, procura guardarlo, no te adelantes ni te atrases; sigue a las voces que guían y ve con su tiempo tanto como te sea posible. No cantes muy despacio. El arrastrar el tiempo es cosa natural en los vagos y ya es tiempo de que esa costumbre desaparezca de entre nosotros y de que cantemos todos nuestros himnos tal y como los cantábamos al principio.


5. Sobre todo, canta espiritualmente. Piensa en Dios en cada palabra que cantes. Que tu intención sea complacerlo a él antes que a ti mismo o a cualquiera otra criatura. Para lograr esto, pon mucha atención en el sentido de lo que cantas y cuida de que tu corazón no se envuelva demasiado con la melodía, sino ofrécelo a Dios continuamente, para que tu canto sea tal que el Señor pueda aprobarlo aquí y tú puedas recibir tu recompensa cuando venga de su gloria en las nubes.


(Tomado de Obras de Wesley. Tomo IX. Pag 241).
 

 

 
 
Cantad con gozo a Dios,
fortaleza nuestra;
Al Dios de Jacob aclamad
con júbilo.
Entonad canción, y tañed
el pandero,
El arpa deliciosa y el salterio.

  Salmos 81
 
 
 
 
 
 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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